sábado, 2 de enero de 2021

 LUCIÉRNAGA

Dolorosa manera de llevarte 
por los rincones de mi deseo.
En voz baja, casi ahogada, te
repito como si estuvieses en
la misma locura prefabricada
que, a veces, me consuela.

Borracho de imágenes en las
que se derriten mis hormonas,
doy rienda suelta a todo este
sentimiento, atormentado, que
se está dejando morir en la ne-
cesidad.

Mi corazón se balancea como si 
estuviera bajo los efectos del te-
quila; loco enamorado al filo del
barranco que me llevará hasta el
olvido.

Y no te amo por llevar encima la 
gracia que heredaste de tu madre,
si no porque aprendí a verte más
allá de tu cobertura; la misma que
me mantiene sumido en la indigen-
cia.

Te miro y te admiro desde todas
las prohibiciones, verte feliz, sin
ser yo el que lo provoca, hace 
que mis vertebras se martiricen.

No deseo maldades para tu vida,
pero si un poco de soledad para
que, en tus ratos de reflexión, mi
presencia se pueda pasear por ese
arisco territorio. 

Mi querida luciérnaga de media
noche, luz que da vida a todas mis
frustraciones; como llaga dueles y 
como puñal hieres.
No hace falta que me tengas pena,
no pretendo cosechar tristezas.

Eres superior a mis ganas y mucho
más fuerte que mi imaginación. Me
autoflagelo en silencio para dejar de
ser sentimiento. 

Ojalá pudieran tocarte mis suspiros,
ojalá estas oscuridades se convirtie-
ran en tus paraísos. Ojala...

Escrito por: Rigo Turunen
todos los derechos reservados 2020


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