TEÍNA
Te creí disuelta,
como la transparencia
del agua en contacto
con la teína.
Pensé haberme librado
del cargo de conciencia,
del aroma inexistente
que sólo por mi deseo
se paseaba.
Imaginé a mis dedos
gozando de libertad,
yendo por otros senderos,
conjugando verbos sobre
distintos pechos.
Aposté que mi corazón
sería el primero en volver
a llenarse, que los ecos
del espantoso sentimiento
desalojarían este estado
de casi hundimiento.
Estuve seguro de poder
enamorar al constante
olvido, amnesia nocturna
que sólo dura hasta las
seis de la mañana.
Pero me equivoqué...
Sigues tan sólida como
en los primeros momen-
tos. Te paseas, esencia,
reafirmando que fuiste
la dueña, también un par
de letras siguen conta-
minando a estos versos
con tu presencia.
Sigo vacío, por que aún
no te has ido. Los recuer-
dos son mis tres comidas
diarias, no tiene cabida
el olvido en mi pequeño
paraíso.
Está claro que me equivoqué.
Escrito por: Rigo Turunen
viernes, 7 de diciembre de 2018
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